miércoles, 4 de diciembre de 2013

Book Tag: La cena literaria.

Este es mi primer book tag. La verdad es que estas ideas me han atraido mucho. Me parecen juegos muy divertidos e interesantes. He decidido empezar con este que trata sobre personajes de novelas que invitarías a una cena.

- Un personaje que cocine o que sepa cocinar:
La abuela Remedios, de La felicidad es un té contigo (Mamen Sanchez). Este personaje es de los más divertidos que he conocido.¡Prepara unos pucheros! De esos que en este tiempo frío te da un calor al cuerpo... 
- Un personaje que patrocine la cena:
Este personaje tiene que ser por lo tanto rico o que tenga bastante dinerillo. Creo que escogeré a Carlise, de La Saga Crepúsculo (Stephenie Meyer). Es médico y además después de tanto tiempo viviendo ha recaudado bastante...
- Un personaje que monte una escenita:
No he tenido que pensar mucho para esta pregunta. Invitaría a Salvatore Roncone, de La sonrisa etrusca (José Luis Sampedro). No es que montará una escenita, sino que este personaje ha vivido tanto y es tan inconformista que cosa que no le gustará lo diría sin "pelos en la lengua".
- Un personaje divertido:
El personaje que he elegido es todavía muy pequeño pero es tan mono y gracioso que no podría faltar en mi cena. Sería Guille, de Mafalda (Quino). Es el hermano pequeño de Mafalda y tiene de cada idea que es que te ríes un montón con él.
- Un personaje popular:
El rey Peter Penvesie, el Magnifico. Es uno de mis personajes favoritos de Las Crónicas de Narnia (C.S. Lewis). 
- Un villano:
El inspector Javert, de Los miserables (Victor Hugo). 
- Una pareja (no necesariamente romántica):
No podría elegir a otra pareja romántica que no fueran Mr. Darcy y Lizzy Bennet, de Orgullo y Prejuicio (Jane Austen). Y es que tanto Darcy como Lizzy enamoran al lector. 
- Un Héroe o Heroína:
Katniss Everdeen, de Los juegos del hambre (Suzanne Collins). La escojo como heroína porque creo que sigue sus ideales al 100% y estos no son otros que dejar atrás la injusticia y luchar por un mundo mejor.
- Un personaje menospreciado o infravalorado: 
Pascual, de La familia de Pascual Duarte (Camilo josé Cela). Este personaje es el protagonista al que solo le ocurren desgracias y penuras. Pero pienso que es un personaje que tiene mucho que dar... Aun que en el libro no lo demuestre.
- El personajes que quieras:
Lo tengo muy difícil, porque si fuera por mi invitaba a todos. Pero creo que invitaría a Kalil Mtube, de La piel de la memoria (Jordi Sierra i Fabra). Lo ha pasado tan mal y cuando leí el libro me pareció un niño admirable.

martes, 26 de noviembre de 2013

Soledad

Le llamaban Soledad,
por ser hija de Melancolía.
De las flores y el rocío, nació.
Su cabello moreno y sus ojos marrones
mostraban la gran luz de su alma.

En las madrugadas de verano,
le gustaba escuchar tangos argentinos
e imaginaba a los bailarines
por las calles de  Buenos Aires.

La pluma de su mano
escribía sus melodías,
canciones de amores y otros trapos,
que la hacían poetisa.

Nada le afectaba,
era libre como el aire.
En estos días de  sol,
me acuerdo de su sonrisa de vida.

Me vuelve a la memoria
sus impulsos de rebeldía.
Nadie sabe adonde fue,
ni qué hizo.

Algunos dicen que la ven vagar
por las avenidas de Buenos Aires
bailando los tangos de Carlos Gardel.



lunes, 25 de noviembre de 2013

Joaquín Sabina y Chavela Vargas - Noche de bodas

Con mi corazón estas

Hace apenas tres semanas que perdí a una de las personas más importantes de mi vida. Mi estado de ánimo varía mucho... Me muestro alegre, pero en realidad cuando estoy sola y me pongo a pensar, me vienen recuerdos que me hacen llorar. Y sé que tengo que llorar y sé que tengo que superar esto pero nadie nos enseña a decir "Adios" para siempre. Nadie es capaz de decirnos la fórmula para no llorar ante la partida de los que queremos.
Hace apenas 20 días que no veo a esa persona pero lo más curioso es que siento que no se ha ido. Ella me dejó una parte muy importante de su corazón y, por eso sé con total seguridad que esta conmigo. Allá donde vaya, ira conmigo. Porque al fin y al cabo ella dejo todo su ser en mi.
Y dice Gabi que: "La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido". ¡Y buena razón lleva!


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Huele a libertad...


Los rayos rozan mi piel
y sus tonos dorados se impregnan en ella.
Mis dedos acarician con dulzura
el agua salada del mar que se acerca brava a mi.
Mi mirada dirigida hacia el horizonte
observa la unión del océano  y el cielo.  
Siento que estoy en otro mundo.
Un lugar lejos de injusticias y tristezas,
donde puedo gritar de rabia
y mis gritos se ahogarían en la mar.
Mis pensamientos siguen el ritmo de las olas,
las cuales chocan unas con otras fundiéndose en una sola.
Respiro.
Me gusta el aroma que hay.
Es dulce y suave, pero tiene cierto toque de fuerza.
Sonrió.
Por fin, huele a libertad. 



sábado, 3 de diciembre de 2011

Ensayo sobre la vida...

En la mayoría de las conversaciones e incluso en los medios de comunicación la palabra clave es MUERTE. Hoy han muerto una familia debido a un incendio, ayer se murió Tomás o cuando me muera quiero que…. ¿Por qué siempre tenemos que hablar de la muerte?
Es verdad que todos vamos a morir. La muerte es nuestra compañera desde que nacemos. Al ser un ser racional debemos saberlo, es nuestra condena. Otros animales tienen, a lo mejor, la gran suerte de no conocer su destino. Pero eso también hace que su vida lleve un recorrido rutinario y solo se piense en la supervivencia. En cambio, los humanos tenemos la obligación de hacer nuestra corta vida más feliz.
El tema de la muerte es un tanto peliagudo. Hay personas que les gusta la muerte como los góticos, y a otras les aterra el pensar que nunca más van a vivir. Yo puedo decir que soy ese tipo de personas que se aterran al oír la palabra. Incluso cuando comienza una conversación sobre ello, me entra pánico el saber que moriré y que jamás podré volver a disfrutar de la vida, a reír, a soñar, a llorar… Se puede decir que me aterra no volver a sentir.
Los humanos podemos elegir vivir como animales salvajes o vivir al límite.  Esta elección también depende de nuestra libertad, nuestra forma de ver la vida. Porque, ¿es bella la vida o se transforma en bella al vivirla? Nuestras decisiones, nuestra libertad hace que sea de una forma u otra.
El filósofo J. P Sartre dijo: “El hombre está condenado a ser libre”. Vale, estoy de acuerdo con él. La libertad es nuestra condena, pero sin ella, ¿a dónde vamos? La respuesta: A ninguna parte. No apreciaríamos lo que tenemos y lo que hemos perdido al elegir.  Porque ella hace que adoptemos una forma de ser, una “esencia” que nos hace únicos.
La muerte es otra excusa para decir que la vida no vale la pena. Es una idea un tanto ridícula. ¿Es que morir nos hace sentir inferiores? ¿Nos debe frenar a seguir adelante? Yo creo que no. Jamás experimentamos la muerte, no hay nadie que nos diga cómo es, adónde vamos, qué ocurre. Nadie vuelve de ella para contárnoslo. Creo que no habría cosa más bonita que despedirte con una sonrisa, satisfecha de lo que has experimentado y sobretodo feliz, muy feliz. Porque la vida está hecha para vivir. Y vivir es sentir. Una mirada de complicidad, un sonrisa de tu hijo, un te quiero de la persona que quieres, una charla con tus amigos, un viaje, todos los momentos por muy pequeños que sean son especiales. ¿Y por qué son especiales? Porque cuando cierras los ojos para tu sueño eterno te das cuenta que esas pequeñas cosas son lo que han hecho especial tu existencia y que la muerte comparada con todo ello no es nada. 
Me aterra la muerte y lo admito. Pero todas esas cosas hacen que veas la vida con otros ojos. Que no veamos como finalidad morir.
Como dice una canción: “Vivir a pleno, vivir sin miedo”. Eso es lo que hace la vida  más interesante, porque al fin y al cabo somos seres mortales, y la muerte no seria muerte si la vida no fuera su compañera.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Noa echa un vistazo a su pasado...

El jardín era amplio y lleno de flores. Tenía en el centro un paraíso, del cual salían esas flores que perfumaban con su olor toda la casa, y justo dejado había un banco de madera. Las paredes, que aislaban el jardín del exterior, estaban cubiertas de hiedra verde. Y al fondo una fuente que llevaba siempre agua de la sierra.
Noa se sentó en el banco y comenzó a leer. La mañana se paso rápidamente- Hoja tras hoja iba pasando. Cuando su madre la llamó para comer, tan solo le faltaba un capitulo para terminar. Cuando estaba en aquel lugar parecía que el mundo se hubiera detenido.

En la comida, Noa contó a sus padres todo lo que estaba haciendo en la ciudad y sobre su vida. Ambos padres escuchaban sonrientes y recordaban años atrás cuando su pequeña les hablaba de sus inquietudes y sueños. Y es que Noa no fue una adolescente normal, ella era especial. No escondía sus pensamientos y se revelaba contra todo lo que era injusto. Sus objetivos eran salir de aquel pueblo que la refrenaba y conocer el mundo. Los demás jóvenes del pueblo no compartían las mismas ideas que ella. Ellos solo pensaban en la fiesta y el alcohol.

Volviendo a la conversación, la familia disfruto de una velada maravillosa. Hacía mucho tiempo que no pasaba. Antes de marcharse a vivir fuera, Noa había tenido unos percances con su padre. El quería que trabajara en el campo con él, pero ella discutió con su padre y estuvieron enfadados durante meses. Su madre intentaba reconciliarlos pero todo lo que hacía quedaba en vano. Así fue como un día, Noa se marchó sin decir nada y cuando tenia que volver le costaba mucho. Pero esta vez era diferente, su relación con su padre era distinta ambos se sonreían mutuamente, se habían perdonado.
Al terminar de recoger la mesa, Noa se marchó a pasear por su antiguo pueblo.

Nadie la conocía, había cambiado mucho. Fue por la plaza y vio a una antigua compañera del colegio. Estaba transformada. Ahora estaba atareada con sus hijos y su marido, el cual le habían contado que era drogadicto. Estaba sola y ya no era la joven guapa que había sido antes. Noa se acordaba de lo mucho que le había hecho daño en una época ya pasada, aun así no le deseaba aquel sufrimiento. Había  sido una persona sin sueños y metas y todo eso le había pasado factura. Era hora de regresar a casa.  

En esos momentos de su vida, Noa empezaba a apreciar a su pueblo. Empezaba a darse cuenta de que aquel “agujero negro” del que tanto había hablado en su adolescencia, aquel que impedía sacar su rebeldía, ya no era más un obstáculo.

Estaba en la etapa en el que cada cosa tenía su encanto, y eso era lo que quería reflejar en sus fotografías. Todo era mágico ante sus ojos pero hoy en día, la curiosidad de ver las cosas con otros ojos iba desapareciendo poco a poco. Noa lo podía ver todos los días en su trabajo, fotografiar esqueletos femeninos que tan solo reflejaban “Como ir a la moda”. Era algo asqueroso para ella…

En todo esto pensó de camino a su casa. Sabía que pronto debía marcharse y se quedó contemplando su humilde hogar. En ella habían vivido gran parte de su familia, generaciones y generaciones habían pasado por ella. Noa percibía algo especial en la casa. De niña cuando jugaba a ser princesa no había palacio más poderoso y mágico que su casa. Sabía que su casa era muy especial y en efecto Noa no se equivocaba.